Era una tarde en el mes de enero, el clima era frio. Sin
embargo sentía calorcito. Quedamos para
vernos en la Biblioteca México. El trabajo de Informática aun no estaba listo y
le faltaba algunos ajustes. Revisamos algunos detalles sobre nuestro proyecto.
Desde hace tiempo sentía una atracción hacia a él. Era inexplicable porque no
teníamos nada en común, pero su plática era muy agradable, además de ser un chico
inteligente y divertido.
Seguíamos trabajando. Voltee a mirarlo, quería preguntarle
algo, entonces vi su rostro de perfil me pareció sexy la forma en cómo peinaba
su cabello. Sentí un bochorno. Fue un instante, pronto volví a lo que estábamos
cuando me interrumpió, es que nunca paraba de hablar, a cada momento le saltaba
una idea.
Terminamos pronto, así que merecíamos una buena comida.
Caminamos sobre Balderas, de repente vi un Sex Shop, se lo comente y el agrego
que también había un cine porno. ¿Cómo será un cine porno? Mi mente divago. El
me platico de qué se trataba. A este chico no se le escapaba nada, seria que sabía
todo, o más bien que era un cachondo en potencia. Le regale una sonrisa picara,
el me dijo “Vamos a entrar” Me quede de una pieza. “Por mí no hay problema” le conteste, “pero
siento que te faltan… ganas” Nos reímos estúpidamente hasta que quedamos en
silencio viéndonos frente a frente. Me sobre emocionó la idea, no le dije nada,
y camine a la entrada.
Entramos, le pedí que comprara una botella de agua, mi boca
la sentía seca, me sentía muy nerviosa. El fingía ser dueño de la situación, lo
cierto era que estaba igual de nervioso que yo. El encargado, nos explico que el cine se dividía
en dos áreas; la parte de abajo es donde se colocaban a personas, casi todos
hombres, que iban solos, y la parte de arriba es donde podían estar parejas,
Eso eliminaba un poco el corte, ya saben eso de imaginar una violación tumultuaria
en pleno centro de la ciudad, sería un desastre. Oh, cuál fue mi sorpresa
cuando comprobé que dicha división consistía en una cuerdita, más o menos como
en los antros, y los que se encargaban del orden eras dos hombres gorditos
chistosos. Había dos pasillos entre las butacas, ambos accesos estaban
controlados por el personal del cine. El chico encargado nos condujo hacia la
parte de arriba, alumbrando el camino con una linternita. No veía nada, todo
estaba obscuro, no veía ni los escalones, tropecé y casi caigo, pero salte
hábilmente la mendiga cuerdita divisoria.
Nos sentamos en el centro en la parte más alta, trate de
poner atención en la película. Cuando entramos no pude calcular cuantas
personas había o donde estaban. Poco a poco se fue esclareciendo más el
panorama. Había una pareja sentada una fila delante de nosotros, me acerque
para ver mejor, era un señor como de 60 años, era algo robusto y lucia muy
despreocupado mientras dos hombres,
esperaban a ser invitados por esta pareja y uno a uno pasaron frente a ellos,
ella se dejaba tocar las tetas y los masturbaba, la cosa parecía ser rápida duraban
escasos minutos y se iban.
Ver este espectáculo me puso cachonda. En la película una
mujer negra masajeaba con sus tetas la verga de un hombre blanco. Tome la mano
de mi amigo y la coloque sobre mis piernas, él entendió la invitación, metió su
mano bajo mi vestido, acaricio mis piernas y la otra mano la paso encima de mis
hombros. No quitábamos la mirada en la pareja de enfrente.
Mi amigo me presento a su amiguito de abajo. Saco su pene
era blanco como la verga del aquel hombre de la película. Al parecer los
nervios desaparecieron. Ver su verga me éxito demasiado y me dieron ganas de
chupársela, luego me puse en cuclillas frente a él para quedar cómoda. Se la
chupe con ganas, él masajeaba mis tetas. Toco mi mejilla, noto que estaba
calientita. Y luego en un acto de acrobacia estiro su mano hasta mi rajita, con
sus dedos masajeo mi vulva suavecito como a m me gusta, estrujaba el prepucio
de mi clítoris para no tocarlo directamente. Parecía ser que mi amigo era bueno
en eso. También sentí como me acariciaba mis nalgas. Esperen, tendría que ser
una especie de orangután para ocuparse de las dos cosas. Voltee hacia atrás, vi
la mano estirada del hombre de 60 años trataba de disimular mantenía su mirada
en la pantalla, me acariciaba mis
nalgas, haciéndose el desentendido mientras que su mujer se la chupaba a un
hombre que no me quitaba la vista de encima. Mi amigo se sintió celoso y empujo
la tercera mano que manoseaba mi cuerpo, el hombre retiro su mano sin dar muestra de nada. Todo este manoseo me
prendió demasiado, estaba súper húmeda, necesitaba verga, murmure un “Cógeme ya” Me puse de pie, alcé mi vestido y
baje mi calzoncito. Sentí la primera embestida, su verga llego hasta el fondo
de un solo golpe, siguió con movimientos suaves fue acelerando su ritmo.
Otra pareja entro y se colocaron lejos de nosotros, escuche
voces de varias personas “hay mas gente” dije y el contesto “si ya lo había
notado, observa a esas chicas, son prostis”. Otra ves me dieron de chupar su verga, me
acomode lami su verga lentamente, no queria perder detalles de mi entorno. Nuevamente
el señor de enfrente, que ni tarde ni perezoso volvió a meter mano. Mi amigo me
sugirió que nos moviéramos de lugar.
Ahora veíamos con más claridad, una pareja de maduros, él
como de 45 años que no estaba de mal ver, era atlético, alto, con pelo
cano, y, ella como de 40 era más robusta
y tenía grandes tetas. Parecían tener más experiencia en ese lugar, pues se veían
muy desinhibidos. Ella le chupaba su verga con gran esmero, se oían los
chasquidos de su lengua y sus chupadas culminaban en un “plop” cada vez que la
sacaba de su boca. Ver esa escena en vivo, con una señora que no fingía en
sentir placer al dar una mamada, me excito otra vez. Vieron que nos acercaron y
parecía que querían dar un mejor show. Entonces él la acomodo de perrito y la
empezó a coger fuerte, ella gemía de placer. Perdí la compostura, me quite mi
ropa, solo me quede con mi bufanda al cuello. Era presa de mi deseo, también
deseaba que me vieran coger, que disfrutaran viendo mi hermoso cuerpo. Quería ser yo esa imagen que provoca
deseo. Mientras mi chico se quitaba los pantalones me acomode en el brazo de la
butaca, seguía viendo como cogían aquellos maduritos, le pedí que me diera un
besito en mi rajita, el lo hizo más emocionante y no fue directo al punto.
Primero beso mi cuello, mis hombros, lo hacía ansiosamente, lo sentía cachondo,
estrujo mis tetas, me recorrió el cuerpo con sus lamidas y mordiscos,
finalmente llego al lugar que tanto deseaba, y me dio un oral que supo a
gloria. Yo jadeaba, gemía y observaba con descaro lo que hacían la pareja de
enfrente. Mi amigo no aguanto más y me empujo su verga en lo más profundo de mi
vagina, seguía jadeando aun mas fuerte mis jugos escurrían en mis piernas. Me
gustaba mejor de perrito, me acomode y él me poseyó salvajemente, éramos como
animales, mis gemidos ya no eran gemidos, estaba gritando, pidiendo que me
cogiera duro y así lo hizo. Interrumpió sus embestidas, me coloco de frente a
la pared y comenzó a cogerme desde atrás. Ahora veía claramente hacia la parte
inferior del cine, había una multitud de cien hombres, no podía ver sus
rostros, pero se arremolinaban queriendo subir donde estamos nosotros. Mi chico
tomo mis muñecas con sus manos y separo mis brazos, mi cuerpo se veía
totalmente expuesto y una descarga de placer recorrió mi columna, me sentía
totalmente poseída. Paso un pareja junto a nosotros, un chico que no aguanto más
y contrato los servicios de una puta, el se sentó y saco su verga y la chica de
dio una chupada, termino rápidamente y se fueron. Mi amigo también veía el espectáculo, se puso más
caliente, de nuevo me coloco contra la pared metió su mano bajo mi muslo, pase
mi mano sobre su cuello y la otra por su hombro, tomo mi otra pierna y me
levanto en vilo, se acomodo y me penetro, que rico sentía el roce de mi
clítoris contra su pubis, le pedí que me cogiera, lo hizo salvajemente mientras
murmuraba incoherencias y le pedía que me diera más duro, todo mi cuerpo se
tenso, estaba a punto de estallar lo sentía venir, sus gemido de él me
excitaron aun mas, oh una descarga de placer, terminamos en un rico orgasmo, súper
intenso.
Nos recuperamos en unos minutos. Me limpie un poco y arregle
mi vestido. Pedí a mi amigo que nos retiráramos inmediatamente. El encargo se
percato de que nos marchábamos y fue en nuestro auxilio para alumbrar nuestro
camino. Nos comento algunas cosas, casi todo eran incoherencias pues no quitaba
la vista del escote de mi vestido. Su rostro parecía desfigurado por una
especie de deseo lujurioso. Entendí que personas swingers acostumbran ir a ese
lugar dando rienda al exhibicionismo y voyeur. No había que preocuparse por la
seguridad pues varios chicos están a cargo de ello, aunque yo tengo mis dudas.
Era hora de mi salida triunfal, tal cual estrella de cine.
Un gran número de chicos iba recorriendo alocadamente las butacas para
acercarse hacia nosotros, me dio pánico, parecían perros en celo siguiendo a
una perrita. Casi al final del pasillo un loco fanático trato de meter mano, se llevo un buen golpe
por parte de mi amigo. Acelere mi paso quería salir pronto de ahí. Algunos
señores se adelantaron, un hombre alto y viejo me veía parecía un zombi,
parecía que en cualquier momento se iba abalanzar sobre mí, no lo hizo.
Salimos aprisa de ese lugar, necesitaba tomar algo fuerte.
Llegamos a un bar pedimos dos tequilas.
Fue una experiencia extraordinaria, fui la protagonista de
una escena donde decenas de personas me deseaban. Me transforme no era yo es
algo que no me hubiera imaginado hacer, fue formidable.